Rota das emoções: Bem-vindos ao paraíso! (I)

¿He dicho ya que este país es increíble? Cada viaje que hago, cada sitio que veo, cada persona que conozco, cada costumbre que observo me hace pensar y, normalmente, me hace disfrutar también de cada momento que estoy viviendo aquí. En una de esas conversaciones tontas de tardes soñadoras, seguro que ha salido la pregunta: ¿qué es para ti el paraíso? Mi idea de paraíso ha ido variando a lo largo del tiempo, pero he de reconocer que la descripción de “lugar paradisíaco” se acerca bastante al viaje que he hecho por el Nordeste brasileño.

Unos billetes de avión comprados casi corriendo y muy caros porque tienes miedo de quedarte sin ver esos sitios maravillosos que te enseña Google, tres compañeros de viaje (dos conocidos, otra por descubrir), nueve días de vacaciones y mucho por planear. Así comenzó esta aventura.

Primera parada: Fortaleza, estado de Ceará. Trayecto rápido desde el aeropuerto hasta la estación de autobuses y la inevitable cola para coger los billetes y llegar in extremis. Camino de Jericoacoara tuve la primera pista de cómo iba a ser el clima durante el viaje pero ninguna de lo que me esperaba allí. Después de cambiar a una “jardinera” (básicamente un camión en el que han colocado asientos) y atravesar unas cuantas dunas llegas a un pueblo lleno de pousadas, perros que descansan a la sombra y calles de arena.

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Primeras cervezas y vistas de la puesta de sol desde la playa (porque a verla desde la gran duna no nos dio tiempo). Dando una vuelta por las calles de arena encontramos un restaurante tirando a cutrecillo pero que te cocinaba el pescado fresco que te vendían en la pescadería de al lado. No pudo ser mejor elección. IMG_20140802_212328529Creo que cenamos uno de los mejores pescados a la parrilla que he probado, ¡riquísimo! Y para acabar la noche, una caipirinha y un brownie-helado-bengala de cumpleaños. Nunca había imaginado llegar a los 30 en un sitio así.

OLYMPUS DIGITAL CAMERADía 2: Paseo a las lagunas. En buggie nos dispusimos a recorrer las primeras dunas, el árbol da preguiza, kilómetros de arena junto al mar y conversaciones con un conductor que dice que nunca ha viajado, pero que tampoco quiere hacerlo, que él es de allí, le gusta lo que le rodea y no siente necesidad de conocer nada más. El sol todavía no me había dado demasiado en la cabeza, pero aún así casi entro en shock. ¿Viajar? ¡No se me ocurre nada mejor que hacer en la vida!

Visitamos la Lagoa Azul, primera parada para  un baño en agua dulce, tomar agua de coco en una hamaca dentro del agua y hacerse fotos cual divas. Siguiente pausa del día, Lagoa Paraíso y os prometo que el nombre no le viene grande. Arena blanca, sombrilla y tumbonas, hamacas a la orilla del agua, almuerzo con un pescado buenisímo, tranquilidad… ¡Me encantó!

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Y aunque se hacía difícil salir de aquel pequeño oasis nos montamos de nuevo en el buggie para llegar a Pedra Furada, el otro punto estratégico para ver las puestas de sol en Jeri.

DSCF9259Paseo por la playa, escuchar el mar chocando contra miles de rocas y,  como en la piedra había demasiada gente, disfrutar el acabar del día desde la cima de la montaña en la más absoluta calma fue el punto y seguido perfecto. El punto final lo puso una buena cena y su correspondiente caipirinha en la playa.

Día 3_Para intentar aprovechar mejor nuestro viaje, decidimos que no dormiríamos una tercera noche en Jeri sino que aprovecharíamos la excursión de ese día para acercarnos más a Parnaíba y dormir allí (aunque estoy segura de que hubiera podido pasarme en Jericoacoara una semana más). El día pintaba bien, un guía-conductor majete y el camino hacia nuestra primera actividad impresionante: kilómetros de arena y mar y unas vistas espectaculares.

DSCF9449Así llegamos a las barcas que nos llevarían a ver caballitos de mar. La marea estaba ya bastante alta, asique al final no pudimos ver los caballitos pero aprendimos mucho sobre el “sururú” mientras mariscábamos. Nuestro barquero nos dio la receta de la virilidad de los nordestinos y nos dijo que el caldo de este molusco era lo mejor para tener una noche alegre y recuperar la fuerza cuando te encuentras débil. No hace falta decir, que nos llevamos una botella entera.

Después del baño de sabiduría nos dirigimos entre las dunas y unas cuantas gotas de lluvia hacia la siguiente laguna donde nos esperaba unas langostas y un chapuzón antes de meternos en un bus hasta Parnaíba. Y asi, de repente, mientras íbamos atravesando un mar de maderas entre la arena, un pinchazo nos complicó un poco la jornada. En ese momento perdimos un poco la confianza de que todo fuese a salir bien y nos veíamos ya durmiendo en cualquier sitio esa noche… Se nos olvidó que estábamos en Brasil y siempre hay forma de “dar um jeitinho”.

 

Más información:

En Jericoacoara todas las agencias tienen el mismo precio y ofrecen prácticamente los mismos servicios, asique sólo hay que escoger una y concretar horarios. Recomiendo la Pousada Aqua que fue donde nos quedamos. Buen precio, bonita habitación, buen desayuno y gente agradable.

http://www.jericoacoara.com/

http://www.portaljericoacoara.com.br/

http://www.jericoacoaraturismo.com.br/

– Pousada Aqua: http://www.pousadaaqua.com/#/home/4554643114

 

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