Rota das Emoções: Bem-vindos ao paraíso! (III)

El quinto día acabó con una ducha relajante, una cene ligera y una discusión sobre si el agua de coco llevaba adoçante o no, y todo a ritmo de Julio Iglesias cantando en portugués. Si es que lo que no pase aquí… La sensación de irte a dormir sin escuchar nada más que el viento y el sonido del mar, con un cielo estrellado a más no poder es increíble. Dormimos como bebés.

Dia 6_ Volvemos a coger los petates y de nuevo nos metemos en la barca para comenzar la jornada visitando o Farol Preguiças, que está cerquita de Caburé, en el poblado Mandacarú. Una vez más, vistas impresionantes: arena y vegetación exhuberante, mar y rio encontrándose y un sol radiante alumbrándolo todo.OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Cuando bajamos nos dimos un paseo por el pueblo e hicimos una pequeña visita a la escuela con los niños más guapos que he visto en mucho tiempo, pero también con las instalaciones y el personal más limitado. En sitios así es como te das cuenta de las verdaderas necesidades que tiene este país.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Seguimos remontando el río hasta nuestra siguiente parada, Atins. Otro de esos lugares con encanto donde muchos europeos han decidido quedarse a vivir. Calles de arena, una playa inmensa y la tentación siempre presente de tumbarte en una red y ver pasar la vida mientras te balanceas en ese paisaje inmejorable. Pero como somos viajeros activos, comimos algo para retomar fuerzas y nos fuimos de excursión a los Grandes Lençois. Traqueteo y baches en el camión para llegar al paraíso.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Me da la sensación escribiendo sobre este viaje de que me faltan adjetivos para explicar las sensaciones y los paisajes que ofrecen los Lençois. Hasta las fotos se quedan cortas, porque la sensación de inmensidad que tienes cuando estás allí, encima de una duna y viendo esas lagunas de agua cristalina, verde y azul es difícil de describir. OLYMPUS DIGITAL CAMERAPodríamos haber pasado días allí, yendo de una lagoa a otra, bañándonos y disfrutando del silencio. La puesta de sol puso fin a nuestra felicidad y nos fuimos a cenar los famosos “camarões da Luzia”. Un poco decepcionante, creo que en cualquiera de las barracas del viaje hemos comido mejor que en el restaurante más famoso del parque.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Día 7_ Bien tempranito hacemos de nuevo la mochila para coger nuestro camión-bus que nos llevará hasta Barreirinhas. Creo que ha sido el camino más interesante de todo el viaje, y era difícil. Cuatro gringos, 150 kilos de pescado, un autóctono parlanchín que nos contó de todo, chupitos de cachaça antes de las 11 de la mañana, poblados inverosímiles… Una vez llegados al pueblo-ciudad se rompe un poco la magia del viaje porque es verdaderamente feo comparado con los pequeños edenes donde habíamos estado. Nos damos una vuelta por la playa, hacemos amigos locales y buscamos la excursión del día siguiente para acabar el día cenando pizza al lado del río y echándonos unas risas con un hippie amigo de las adivinanzas.

Día 8_ En un camión destartalado (que para algo se llama ruta de las emociones) hacemos de nuevo el camino hacia las dunas, nuestro último encuentro con lo maravilloso de la naturaleza. Y cuando ya parecía que nada podía superar lo que habíamos visto, otra vez nos quedamos como tontos mirando al horizonte y a lo que teníamos a nuestros pies. No soy capaz de recordar los nombres de las lagoas (Bonita, dos Peixes, Azul, da Gaivota, Verde) pero a cualquiera que os lleven merecerá la pena, prometido. En pocos pasos torpes por la arena, vas de una a otra sorprendiéndote al bajar de cada duna. Baño en aguas dulces y transparentes, vegetación que parece salida de la nada en el desierto y el viento moviendo la arena bajo el sol. ¿Hace falta que explique algo más?

OLYMPUS DIGITAL CAMERA OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Y como todo lo bueno tiene que acabar, vuelta a Barreirinhas, ducha y metidos en un coche con un conductor kamikaze hacia São Luis, ciudad Patrimonio de la Humanidad. Había poco tiempo para hacer visitas porque esa misma noche cogía un avión de vuelta a la realidad, pero aún así pudimos visitar un poco el casco histórico de la ciudad. Otro mundo. A la vez decadente y encantador, restos de la grandeza colonial mezclada con la desigualdad, música saliendo de todas las esquinas y una cena deliciosa en una terraza. Un final perfecto para uno de los viajes más maravillosos de mi vida.

Sao Luis Sao Luiz

Más info:

Pousada Do Irmão en Atins, totalmente recomendable. Gente amable y habitaciones cómodas y cuidadas.

Pousada Portas da Amazônia en São Luis. Situada en el centro, habitaciones espaciosas, con estilo y ambiente súper cuidado.

– São Luis. Información turística

– Excursiones: tanto en Atins como en Barreirinhas no teníamos nada reservado y fuimos averiguando y comparando opciones. En las pousadas facilitan mucha información y tienen sus propios colaboradores pero todos los paseos son parecidos y con precios similares. Muy importante llevar dinero en efectivo porque en el paraíso no hay otra manera de pagar…

Anuncios

Rota das Emoções: Bem-vindos ao paraíso! (II)

Después de pinchar el 4×4 en medio de unas dunas y no ver nada cerca que se pareciese a la ayuda pensamos que las emociones de verdad iban a comenzar para conseguir salir de allí. Afortunadamente y bajo una tormenta momentánea, nuestro “motorista” consiguió llevarnos hasta la Lagoa de Tatajuba.

Con una gran preocupación nos tomamos unas cerves, nos dimos un baño y comimos langosta y nuestro sururú recién mariscado. Digerida la langosta nos disponemos a ver qué pasa con nuestro recorrido planeado del día y nos encontramos con el jeitinho brasileiro (y con unos cuantos cerdos negros que corrían entre el agua y las dunas sin que todavía me explique muy bien de dónde habían salido).

OLYMPUS DIGITAL CAMERA DSCF9511

Nuestro conductor nos había encontrado un coche para llevarnos hasta Parnaíba, donde teníamos que pasar la noche, y que nos ahorraba esperar un bus en el que ni siquiera estábamos seguros de poder subir. Sólo teníamos que esperar a que dejara a los turistas que tenía en Jeri, asique para hacer tiempo, hicimos el sacrificio de una pequeña parada en Lagoa Paraíso, ¡qué vida tan dura la del viajero!

 Nuestro nuevo amigo resultó ser el descubrimiento del viaje. No sólo nos llevó hasta la puerta de la pousada y nos dio toda una lección de historia sobre el estado de Piauí y sus bellezas naturales, sino que además nos llevó a cenar una torta de caranguejo de las típicas de la ciudad en un lugar que no podía ser más auténtico. IMG_20140804_214149002Como George era ya nuestro más mejor amigo de la semana, contratamos con él la excursión que teníamos pensado hacer por el Delta del Parnaíba y decidimos quedarnos un día más en la ciudad.

Dia 4_Nueva sorpresa. Lo que aparentemente iba a ser un paseo en barco por el Delta del Parnaíba se convirtió en una de las mejores excursiones del viaje y en un día genial. Lancha rápida para nosotros cuatro y unas vistas increíbles del delta, donde se puede ver perfectamente cómo cambia el color del agua cuando se encuentran la dulce y la del mar. Primera parada en una playa desierta, DESIERTA. OLYMPUS DIGITAL CAMERASol, toda la arena y el mar para disfrutarlo a gusto. Eso en Brasil no pasa a menudo. Luego descanso para comer na Ilha das Canarias [un consejo, si vais a Parnaíba, no os quedéis en la ciudad, las pousadas en la isla merecen muuucho más la pena]. Pescado buenísimo y una siesta de hamaca reparadora y nos montamos de nuevo en el barco para trasladarnos a los manglares y desde la canoa ver cómo los monos bajaban a visitarnos si les ofrecíamos sandía y una anaconda increíble, pero muerta (menos mal porque era enorme).

OLYMPUS DIGITAL CAMERA Y nuevas emociones. Parada en las dunas que están justo al lado del río. La visión de la arena cayendo directamente al agua dulce es sorprendente y no sería la última foto increíble. Vimos llegar a los guarás para pasar la noche en su isla dentro de delta y ver llegar esas bandadas de pájaros rojos al atardecer fue emocionante. Y para acabar el día… jacaré! Esta vez, un caimán pequeñito que nuestro barquero consiguió atrapar y que pude hasta coger con las manos, ¡que ilusión! Todavía tengo sonrisa de niña cuando lo recuerdo. Y como despedida del estado de Piauí, George nos llevó a cenar churrasco (que no sólo de pescado y marisco podemos vivir).

guarásDía 5_ Maranhão y Lençois. Bien temprano por la mañana nos ponemos en marcha para continuar nuestra ruta, cambiar de estado una vez más y llegar por fin a los Lençois. Tras el trayecto en 4×4 por ríos, dunas, pequeñas ciudades y kilómetros de playa llegamos a Caburé, donde pasaríamos nuestra primera noche.

Es difícil describir cómo son todos los sitios que hemos visitado en este viaje. Caburé es un pequeño pueblo encajado entre el río y el mar en el que se cuentan unas cuantas “casas” de pescadores, un restaurante (mesas de madera en suelo de arena y sin puerta) y un par de pousadas. No llega la luz eléctrica y todo funciona con generadores. Por la noche no se oye nada más que el viento y el mar.

Después de nuestra comida de riquísimo pescado grelhado buscamos a nuestro barquero para que nos llevara hasta Vassouras y los Pequenos Lençois. En el trayecto por el río ya pudimos disfrutar de unas vistas increíbles y cuando llegamos al poblado (por llamarle algo, porque son un par de casas  un cobertizo donde se venden recuerdos) nos dispusimos a meternos de verdad en las dunas y hacer el recorrido de vuelta a Caburé a través de la arena.

Kilómetros cuadrados de arena, sin ver nada más que pequeñas lagunas de agua dulce que se forman en la época de lluvias y que sobreviven creando pequeños paraísos donde te da la sensación de que el tiempo está detenido y no hay nada que necesites más que mirar al infinito, darte un baño y disfrutar de la tranquilidad. Eso son los Lençois Maranhenses.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Veinte minutos de caminata maravillándome por el paisaje. Y también por el cansancio. Mis tobillos y mi poca voluntad dijeron ‘hasta aquí’ y vi que no iba a ser capaz de caminar bajo aquel sol tropical las dos horas que teníamos por delante. Asique deseándole suerte a mis aventureros compañeros de viaje me volví a Vassouras a esperar a que algún alma caritativa con barco me llevase de vuelta. Ellos vieron cosas preciosas, entraron en la casa de una familia, se sacaron fotos con los burros del desierto. Yo volví con un señor que tenía dos dientes y me contó toda la historia de su familia, una barca que hacía agua y una cabra. Igual de auténtico y toda una experiencia. ¿Cómo no me va a gustar este país?

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Más Información

– Agencia recomendada: Rastro Nordestino. Buena gente, con variadas opciones de paseos y precios asequibles.

– Pousada en Parnaíba: Chalé Suiço. No nos gustó demasiado. Precio normal, habitaciones simples y buen desayuno, pero el dueño es algo arisco…

– En Ilha das Canarias, muy recomendable: Recanto dos Pássaros 

– Pousada en Caburé: Pousada do Paturi

Rota das emoções: Bem-vindos ao paraíso! (I)

¿He dicho ya que este país es increíble? Cada viaje que hago, cada sitio que veo, cada persona que conozco, cada costumbre que observo me hace pensar y, normalmente, me hace disfrutar también de cada momento que estoy viviendo aquí. En una de esas conversaciones tontas de tardes soñadoras, seguro que ha salido la pregunta: ¿qué es para ti el paraíso? Mi idea de paraíso ha ido variando a lo largo del tiempo, pero he de reconocer que la descripción de “lugar paradisíaco” se acerca bastante al viaje que he hecho por el Nordeste brasileño.

Unos billetes de avión comprados casi corriendo y muy caros porque tienes miedo de quedarte sin ver esos sitios maravillosos que te enseña Google, tres compañeros de viaje (dos conocidos, otra por descubrir), nueve días de vacaciones y mucho por planear. Así comenzó esta aventura.

Primera parada: Fortaleza, estado de Ceará. Trayecto rápido desde el aeropuerto hasta la estación de autobuses y la inevitable cola para coger los billetes y llegar in extremis. Camino de Jericoacoara tuve la primera pista de cómo iba a ser el clima durante el viaje pero ninguna de lo que me esperaba allí. Después de cambiar a una “jardinera” (básicamente un camión en el que han colocado asientos) y atravesar unas cuantas dunas llegas a un pueblo lleno de pousadas, perros que descansan a la sombra y calles de arena.

DSCF9085       OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Primeras cervezas y vistas de la puesta de sol desde la playa (porque a verla desde la gran duna no nos dio tiempo). Dando una vuelta por las calles de arena encontramos un restaurante tirando a cutrecillo pero que te cocinaba el pescado fresco que te vendían en la pescadería de al lado. No pudo ser mejor elección. IMG_20140802_212328529Creo que cenamos uno de los mejores pescados a la parrilla que he probado, ¡riquísimo! Y para acabar la noche, una caipirinha y un brownie-helado-bengala de cumpleaños. Nunca había imaginado llegar a los 30 en un sitio así.

OLYMPUS DIGITAL CAMERADía 2: Paseo a las lagunas. En buggie nos dispusimos a recorrer las primeras dunas, el árbol da preguiza, kilómetros de arena junto al mar y conversaciones con un conductor que dice que nunca ha viajado, pero que tampoco quiere hacerlo, que él es de allí, le gusta lo que le rodea y no siente necesidad de conocer nada más. El sol todavía no me había dado demasiado en la cabeza, pero aún así casi entro en shock. ¿Viajar? ¡No se me ocurre nada mejor que hacer en la vida!

Visitamos la Lagoa Azul, primera parada para  un baño en agua dulce, tomar agua de coco en una hamaca dentro del agua y hacerse fotos cual divas. Siguiente pausa del día, Lagoa Paraíso y os prometo que el nombre no le viene grande. Arena blanca, sombrilla y tumbonas, hamacas a la orilla del agua, almuerzo con un pescado buenisímo, tranquilidad… ¡Me encantó!

DSCF9169
OLYMPUS DIGITAL CAMERA

 

 

 

Y aunque se hacía difícil salir de aquel pequeño oasis nos montamos de nuevo en el buggie para llegar a Pedra Furada, el otro punto estratégico para ver las puestas de sol en Jeri.

DSCF9259Paseo por la playa, escuchar el mar chocando contra miles de rocas y,  como en la piedra había demasiada gente, disfrutar el acabar del día desde la cima de la montaña en la más absoluta calma fue el punto y seguido perfecto. El punto final lo puso una buena cena y su correspondiente caipirinha en la playa.

Día 3_Para intentar aprovechar mejor nuestro viaje, decidimos que no dormiríamos una tercera noche en Jeri sino que aprovecharíamos la excursión de ese día para acercarnos más a Parnaíba y dormir allí (aunque estoy segura de que hubiera podido pasarme en Jericoacoara una semana más). El día pintaba bien, un guía-conductor majete y el camino hacia nuestra primera actividad impresionante: kilómetros de arena y mar y unas vistas espectaculares.

DSCF9449Así llegamos a las barcas que nos llevarían a ver caballitos de mar. La marea estaba ya bastante alta, asique al final no pudimos ver los caballitos pero aprendimos mucho sobre el “sururú” mientras mariscábamos. Nuestro barquero nos dio la receta de la virilidad de los nordestinos y nos dijo que el caldo de este molusco era lo mejor para tener una noche alegre y recuperar la fuerza cuando te encuentras débil. No hace falta decir, que nos llevamos una botella entera.

Después del baño de sabiduría nos dirigimos entre las dunas y unas cuantas gotas de lluvia hacia la siguiente laguna donde nos esperaba unas langostas y un chapuzón antes de meternos en un bus hasta Parnaíba. Y asi, de repente, mientras íbamos atravesando un mar de maderas entre la arena, un pinchazo nos complicó un poco la jornada. En ese momento perdimos un poco la confianza de que todo fuese a salir bien y nos veíamos ya durmiendo en cualquier sitio esa noche… Se nos olvidó que estábamos en Brasil y siempre hay forma de “dar um jeitinho”.

 

Más información:

En Jericoacoara todas las agencias tienen el mismo precio y ofrecen prácticamente los mismos servicios, asique sólo hay que escoger una y concretar horarios. Recomiendo la Pousada Aqua que fue donde nos quedamos. Buen precio, bonita habitación, buen desayuno y gente agradable.

http://www.jericoacoara.com/

http://www.portaljericoacoara.com.br/

http://www.jericoacoaraturismo.com.br/

– Pousada Aqua: http://www.pousadaaqua.com/#/home/4554643114

 

Pantanal no es un pantano

El nombre es engañoso. El Pantanal brasileño es una llanura aluvial (mirad en Wikipedia, que no os lo voy a explicar todo) que se extiende por los estados de Mato Grosso y Mato Grosso do Sul (sí, muy originales los nombres). Es uno de los humedales más grandes del mundo y probablemente uno de los ecosistemas con más biodiversidad de flora y fauna. Yo, que no me gustan los animalitos, me pican todos los mosquitos y que soy muy fan de la civilización y las ciudades con metro, ¿qué he ido a hacer allí? Pues maravillarme con el Brasil profundo.

El viaje prometía ya desde el primer momento. Tres andaluces (Sevilla, Jaén y Almería, para más señas) y tres norteñas (dos gallegas de igual nombre y una riojana) habían alquilado un coche para recorrer en cuatro días y medio los paisajes del Pantanal de Mato Grosso do Sul. Conociendo un poco las infraestructuras brasileñas, volver sanos y salvos y con el coche entero ya parecía un logro.  OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Así llegamos a Campo Grande y dormimos unas cuantas horas en nuestro hostel. Nada destacable, excepto el maravilloso desayuno que nos prepararon. ¡Gratitud eterna a la pobre mujer que se levantó a las 5 de la mañana! Después de dar un par de vueltas por la ciudad (no nos apetecía salir a la primera porque perdía la gracia) nos ponemos rumbo a Bonito. La primera excursión consistía en hacer flutuação (= snorkel) por el Rio da Prata. Sólo lo puedo definir como MARAVILLOSO. Me encantó ver el lecho del río, peces que se podrían tragar una de mis piernas enteras, pececillos y un jacaré (=caimán) a menos de 10 metros en la orilla mientras nos metíamos en el agua. ¿Qué más se puede pedir?

Después de reponer fuerzas, directos al Buraco dos Araras.OLYMPUS DIGITAL CAMERA  Me quedo con los colores espectaculares de sus plumas y con la preciosa historia de que son pájaros monógamos: una vez que encuentran a su pareja viven y vuelan siempre juntos, cuando uno se muere, el otro al poco tiempo muere también de pura tristeza. 

Un baño en la piscina, una rica cena de pescado de río y un sueño reparador después nos ponemos rumbo a la Gruta do Lago Azul (hay una allí donde vayas y siempre merece la pena). Me siguen encantando las estalactitas, estalagmitas, los guías que saben de fotografía y el increíble color del agua, parece de cuento.OLYMPUS DIGITAL CAMERAPara completar la jornada escogimos hacer el Parque das Cachoeiras. Hacía mala tarde y no disfrutamos todo lo que hubiéramos querido porque daba un poco de pereza meterse en el agua, pero los valientes pudieron tomar baños de spa gratis, lanzarse en tirolina y ver las cascadas por dentro. Todo acompañado de unos argentinos medio locos que estaban recorriendo Brasil en moto y que se dirigían hacia el Amazonas. 

Y nos adentramos más en Pantanal, dirigiéndonos a la fazenda donde nos quedaríamos dos días por unas carreteras sorprendentemente rectas y bien asfaltadas. Llegamos de noche y no pudimos ver gran cosa, pero levantarse al día siguiente y hacer el camino hacia el desayuno rodeada de pequeños jabalíes ya fue interesante… Y a partir de ahí, más fauna y flora. La excursión desde bien temprano y muchas (pero muchas) picaduras de mosquito nos permitieron ver monos y monitos, quatís, capibaras, nutrias, arañas y orugas y un recital de palmeras, árboles parásito y plantas extrañas mientras estábamos rodeados de agua allí donde miraras. 

OLYMPUS DIGITAL CAMERAPor la tarde llegó el turno de mi otra excursión favorita: el paseo a caballo. Desde ese día quiero aprender a montar porque desde que conseguí subirme al caballo (y no fue a la primera) me encantó la experiencia de pasear en la naturaleza, mojarme hasta las rodillas mientras atraviesas el río y las risas que nos echamos grabando vídeos… yihaa!!! La noche fue de los jacarés. Salimos a recorrer las orillas de ríos y lagunas para verles, flotando y descansando en el agua mientras sus ojos brillan rojos en la oscuridad. El último día tocaba paseo en barco y avistamiento de pájaros de los cuales no soy capaz de recordar ningún nombre, pero fue relajante estar rodeados de silencio y agua. 

OLYMPUS DIGITAL CAMERAY casi sin darnos cuenta llegó el momento de hacer el camino de vuelta. Una cabezadita en el coche, cena en el mercado de Campo Grande y al aeropuerto a aguantar hasta que saliera nuestro vuelo. Otro viaje increíble, con muchas risas, conversaciones de moderneces varias y más amor por Brasil.

 

 

Otro día os cuento cómo fue quedarse sin gasolina en medio de la nada 😉 

 

 

MÁS INFORMACIÓN:

Pousadas:

Hostel Santa Clara en Campo Grande

Fazenda Santa Clara en Pantanal

Hi Hostel en Bonito

Excursiones: En Bonito todas las agencias tienen los mismos precios y excursiones, nosotros escogimos H2O Ecoturismo y nos atendieron genial, esta es su web

Buenos Aires

Ayer los argentinos invadieron São Paulo para disfrutar de un mundial que parece que a los brasileiros se les ha hecho corto (por favor, a mi se me está haciendo eterno) asique he decidido que era el momento ideal para recordar mi viaje a la bella Buenos Aires. Buenos Aires
Me monté en el avión para hacer la primera salida a otro país latinoamericano desde que estoy aquí, para volver a ver caras conocidas y para comprobar por mi misma las bondades de una ciudad de la que todo el mundo habla maravillas. Cinco días que prometían.

Estaba allí ya esperándome el que ha sido mi compañero de mesa, de grupo, de críticas, de tensiones, de risas durante meses (eso si, sin cartel…) y comenzó un recorrido intenso por la ciudad. Para ponernos al día de las novedades, una Quilmes y unas empanadas. OH MY GOD! ¿Cómo algo tan sencillo puede estar tan bueno? Me declaro fan incondicional de las empanadas hasta que me muera, cualquier relleno, fritas o al horno.
Buenos Aires es como una señora, una de las antiguas. Tiene la clase, la historia, la cultura, el buen gusto y la belleza aparente de una gran dama pero al mismo tiempo, se nota la decadencia, el querer aparentar lo que ya no se es y los aires de grandeza que algún día tuvo y que ahora intenta recuperar con complementos modernos. Esa mezcla creo que es lo que la hace especial y adorada por cada persona que pone los pies en sus calles. Y yo pisé muchas.

Jardín BotánicoNo sé si podré resumir en este post todo lo que visité esos días gracias a mi cicerone particular y a los free walking tours (¡que gran invento!). Parques y espacios verdes, avenidas majestuosas de arquitectura europea, paseadores de perros, mercadillos, colectivos coloridos, barrios llenos de rincones especiales, el acento porteño, los turistas y el tango, los cafés notables y tantas librerías. Un verdadero placer es lo que se siente paseando por Buenos Aires.

Me gustó Recoleta y sus aires de clase alta. Me encantó Palermo y la cantidad de modernos que transitan sus calles y entran en esos bares exquisitamente decorados. Merece la pena ver el color de La Boca para luego ponerlo en contraste con el lujo artificial de Puerto Madero. Estuve también en San Telmo, visitando el mercadillo, comprando un bolso de cuero y almorzando choripán en un aparcamiento al ritmo de un trío que tocaba en directo.

Ateneo
Disfruté especialmente de la deliciosa carne que nos tomamos en La Cabrera y de visitar la majestuosa librería Ateneo Gran Splendid, aunque he de reconocer que las de segunda mano abarrotadas de libros con esos dependientes que milagrosamente saben dónde está colocado el que tú buscas son mis favoritas. Impresionada me dejó La Catedral, bohemia con pizzas sin carne y gatos en medio de las clases de tango y las vistas del atardecer desde la torre de la Catedral de La Plata.

La Plata    La Catedral

 La Casa Rosada, la política esperpéntica, La Flor, las Abuelas de la Plaza de Mayo, volver a ver una botella de Mirinda, el concierto de Leiva fueron otros de los muchos puntos a favor para que este viaje se convirtiera en interesante y divertido. Y volver a ver a mi familia. Los españoles son “gallegos” en Argentina por algo. No pude ver a mis primos y primitos, pero pasar tiempo con mis tíos fue como sentirse en casa.
¿Soy otra de esas viajeras que ha estado en Buenos Aires y ha vuelto encantada? Si.

 

+ Info:

BA FreeTour  y Free Walks Buenos Aires

“Buenos Aires confidencial” en El Viajero_El País

– Turismo Buenos Aires: http://www.turismo.buenosaires.gob.ar/es

– Consejos Lonely Planet: http://www.lonelyplanet.com/argentina/buenos-aires

Brasilia

Siempre me ha gustado la frase de “estuve allí por trabajo”, te da un toque interesante aunque tu trabajo no lo sea. Y eso de que las empresas paguen algo en vez de recortar el sueldo, deberte las nóminas, quitarte beneficios sociales y amargarte un poco la existencia… eso sí que mola. Hace un año veía muy lejos eso de viajar por trabajo, pero finalmente he podido incluir esta nueva frase en mi vocabulario de postureo.

Destino: Brasilia. Avión desde el aeropuerto de Congonhas (cuando vives en São Paulo y te sale un vuelo desde allí parece que el viaje será mejor sólo por ahorrarte el tráfico y el trayecto eterno hasta el aeropuerto de Guarulhos), hotel en la ciudad (de categoría, eh? que es un viaje de trabajo) y la oportunidad de conocer una nueva oficina y a esa gente con la que sólo has hablado por teléfono.

Lo primero que me extrañó de la ciudad fueron las direcciones, ¿cómo que Google Maps no encuentra mi hotel? Luego te das cuenta de que la ciudad está dividida en sectores, trechos, cuadras, asas y otras rarezas que para la gente acostumbrada a que las calles tengan nombres es toda una aventura. Después de un par de días allí, te das cuenta de que en realidad tiene cierta lógica, pero que igual a los arquitectos se les fue un poco de las manos.

Lo segundo que me llamó la atención fue el espacio, las medianas con césped  árboles, poder ver algo más que edificios a todos lados. Si en São Paulo te mueves durante las 24 horas del día entre torres y construcciones varias, en Brasilia ves llanuras, descampados, el lago. Pero es un espacio que no puede utilizar para casi nada, porque la ciudad está pensada para los coches, la gente no camina en Brasilia, no se puede pasear de un punto a otro, primero porque no hay aceras y, segundo, porque las distancias son enormes. Asique eso me dio la oportunidad de conocer al muchos taxistas en el trayecto desde el Setor Hoteis Turismo Norte (SHTN) hasta el Setor de Embaixadas Sul (SES).

La sensación de inseguridad en la nueva oficina se pasó enseguida y traté de que mi desplazamiento valiera la pena, pero no sé las veces que pensé “ya la he liado” avala mucho mi objetivo. Finalmente el viernes conseguí un balance positivo de haber arreglado más cosas de las que se estropearon en mi presencia, por lo que decidí permitirme disfrutar de un fin de semana de turisteo.

Imagen        Gracias a mi fantástico guía y anfitrión visité el Museo Nacional [tenía una interesante exposición sobre la historia de las olimpiadas y una colección de fotos de paradas de autobús que me encantó]; la Catedral Metropolitana [yo soy de arquitectura tradicional, pero esas vidrieras y esa luz hay que verlas]; la Praça dos Tres Poderes; el Palacio de Itamaraty; la Torre de TV [es una pena que no se pudiera subir para ver las vistas] y el Mercado [buenos sucos, muebles, souvenirs, joyas, hamacas, cuero, etc. un buen lugar para pasar la mañana del domingo]; Ponte JK y el Pontão do Lago Sul [buen ambiente y un bonito paseo para hacer mientras atardece, si llega a ser el mar en vez de un lago la felicidad sería completa]. Por cierto, es muy interesante el recorrido gratuito por dentro del Congreso y el Senado, ves las dos cámaras y el interior de una de las obras más conocidas de Niemeyer y te explican cómo funciona la maquinaria política de Brasil.

Imagen

Y todo esto aderezado con una fiesta en la Embajada Americana, una cena en uno de los restaurantes con más historia de Brasilia, el Beirute (buenísima los platos árabes), una caipirinha en un bar que se llama Loca como tu Madre en honor a las locuras de Almodóvar, una vuelta a casa con muchas risas después de pasar la madrugada en un club (no voy a opinar de la música), cervezas en el bar de los Simpson y una comida de despedida de domingo abundante al estilo brasileño.

 

Más información de la ciudad:

Medio siglo de la capital de Brasil

Brasilia, una capital utópica construida en pleno desierto

Galería de imágenes de la construcción de Brasilia

Chapada Diamantina

Una de las principales razones para visitar Bahía, aunque en realidad no nos hacía falta ninguna, era visitar la Chapada Diamantina. El enorme parque natural de 1520km2 tiene tantas rutas, paseos y paisajes que lo difícil es decidir qué quieres ver. Como nuestro tiempo era limitado, sólo teníamos tres días la selección se reducía a rutas cortas que permitiesen entrada de coche lo más cerca posible.

Llegamos al encantados pueblo de Lençois después de un interminable viaje de 10 horas de bus desde Salvador. Era Viernes Santo y las carreteras bahianas no dan para más, asique nos comimos atascos kilométricos y visitas a áreas de servicio de dudosa salubridad. El primer día no pudimos hacer ninguna ruta pero por lo menos disfrutamos de una cena maravillosa en la terraza del Cozinha Aberta, slow food al más puro estilo brasileño, ¡buenísima! Por la celebración de la Pascua, el pueblo estaba de fiesta, asique todas las noches pudimos disfrutar de las terrazas que abarrotaban cada placita y calle, proyecciones de cine (¿sabes cuando en Semana Santa pasa todas las películas bíblicas desde los años 50? pues más o menos lo mismo, pero en pantalla grande y para todo el pueblo), música en directo y caipirinhas de sabores.

Imagen

El primer circuito que hicimos nos llevó a la Cachoeira do Diabo, 20 metros de caída de agua con un pozo donde bañarte y unas vistas preciosas antes de llegar. Forma parte de los diferentes pozos del río Mucugezhinho, que un poco antes tiene también otros lugares para darse un chapuzón. De allí, directos a Pratinha, río y grutas para hacer un poco de todo, desde bañarte, coger un kayak, hacer snorkel o lanzarte en tirolina al agua. Me quedé con pena de no haber buceado en la gruta pero, cómo no, había una cola considerable y era escoger entre eso o las vistas del parque desde Morro do Pai Inácio, asique ganó la segunda opción casi in extremis. Para poder ver atardecer desde la cima la subida saltando de piedra en piedra cual cabras montesas la hicimos en tiempo récord y con riesgo de lesión o despeñamiento, pero al final mereció mucho la pena. Eso sí, ver ponerse el sol rojo a mil y pico metros de altura tiene su precio y la bajada por esas rocas en plena noche fue una experiencia… interesante.

Imagen       Imagen

 

 

 

 

 

 

 

 

El segundo día y con algunas que otras agujetas en las rodillas teníamos planeado ver el Poço Azul y el Poço Encantado. Al final se nos torció un poco el plan, porque al ser domingo de Pascua había muchísima gente, los turnos son de solamente 15 personas y las colas eran infinitas. Después de dos horas de coche llegamos al Poço Encantado y después de otras 3 horas de espera conseguimos bajar a la cueva. Precioso ver la luz entrando por la montaña y reflejada en el agua. Después de ascender por la escalera infernal de vuelta a la superficie y con la desilusión de no poder ver el Poço Azul, nos dirigimos a una nueva cachoeira para por lo menos darnos el último baño en el parque. (foto de la web de Chapada, mi cámara no es tan buena… 😦 )

Imagen

Aunque nosotras no pudimos hacer una tercera ruta, nuestros compis viajeros sí que hicieron el circuito de Cachoeira da Fumaça y nos han contado que fue bastante increíble. Un salto de agua de más 300 metros y unas vistas durante la caminata que merecen mucho la pena. También nos han recomendado muy mucho hacer la ruta del Vale do Patí, entre 3 y 5 días de caminata y acampada hacia el interior del parque. Queda anotado para la próxima visita.

Y entre poços y cachoeiras, piedras y baños muchas risas. Han sido tres días intensos en un hostel medio hippie medio ruinoso con un dueño que se podría catalogar igual; un guía gracioso y alocado poco amigo de las normas y los caminos establecidos; un motorista tunning al estilo brasileño que nos ha llevado por caminos de piedras, tierra, baches, agujeros negros y profundidades varias sin perder nada más que un espejo retrovisor; hamacas reparadoras y picaduras de mosquitos varios que me durarán meses.

¿Cómo no voy a adorar este país?