Buenos Aires

Ayer los argentinos invadieron São Paulo para disfrutar de un mundial que parece que a los brasileiros se les ha hecho corto (por favor, a mi se me está haciendo eterno) asique he decidido que era el momento ideal para recordar mi viaje a la bella Buenos Aires. Buenos Aires
Me monté en el avión para hacer la primera salida a otro país latinoamericano desde que estoy aquí, para volver a ver caras conocidas y para comprobar por mi misma las bondades de una ciudad de la que todo el mundo habla maravillas. Cinco días que prometían.

Estaba allí ya esperándome el que ha sido mi compañero de mesa, de grupo, de críticas, de tensiones, de risas durante meses (eso si, sin cartel…) y comenzó un recorrido intenso por la ciudad. Para ponernos al día de las novedades, una Quilmes y unas empanadas. OH MY GOD! ¿Cómo algo tan sencillo puede estar tan bueno? Me declaro fan incondicional de las empanadas hasta que me muera, cualquier relleno, fritas o al horno.
Buenos Aires es como una señora, una de las antiguas. Tiene la clase, la historia, la cultura, el buen gusto y la belleza aparente de una gran dama pero al mismo tiempo, se nota la decadencia, el querer aparentar lo que ya no se es y los aires de grandeza que algún día tuvo y que ahora intenta recuperar con complementos modernos. Esa mezcla creo que es lo que la hace especial y adorada por cada persona que pone los pies en sus calles. Y yo pisé muchas.

Jardín BotánicoNo sé si podré resumir en este post todo lo que visité esos días gracias a mi cicerone particular y a los free walking tours (¡que gran invento!). Parques y espacios verdes, avenidas majestuosas de arquitectura europea, paseadores de perros, mercadillos, colectivos coloridos, barrios llenos de rincones especiales, el acento porteño, los turistas y el tango, los cafés notables y tantas librerías. Un verdadero placer es lo que se siente paseando por Buenos Aires.

Me gustó Recoleta y sus aires de clase alta. Me encantó Palermo y la cantidad de modernos que transitan sus calles y entran en esos bares exquisitamente decorados. Merece la pena ver el color de La Boca para luego ponerlo en contraste con el lujo artificial de Puerto Madero. Estuve también en San Telmo, visitando el mercadillo, comprando un bolso de cuero y almorzando choripán en un aparcamiento al ritmo de un trío que tocaba en directo.

Ateneo
Disfruté especialmente de la deliciosa carne que nos tomamos en La Cabrera y de visitar la majestuosa librería Ateneo Gran Splendid, aunque he de reconocer que las de segunda mano abarrotadas de libros con esos dependientes que milagrosamente saben dónde está colocado el que tú buscas son mis favoritas. Impresionada me dejó La Catedral, bohemia con pizzas sin carne y gatos en medio de las clases de tango y las vistas del atardecer desde la torre de la Catedral de La Plata.

La Plata    La Catedral

 La Casa Rosada, la política esperpéntica, La Flor, las Abuelas de la Plaza de Mayo, volver a ver una botella de Mirinda, el concierto de Leiva fueron otros de los muchos puntos a favor para que este viaje se convirtiera en interesante y divertido. Y volver a ver a mi familia. Los españoles son “gallegos” en Argentina por algo. No pude ver a mis primos y primitos, pero pasar tiempo con mis tíos fue como sentirse en casa.
¿Soy otra de esas viajeras que ha estado en Buenos Aires y ha vuelto encantada? Si.

 

+ Info:

BA FreeTour  y Free Walks Buenos Aires

“Buenos Aires confidencial” en El Viajero_El País

– Turismo Buenos Aires: http://www.turismo.buenosaires.gob.ar/es

– Consejos Lonely Planet: http://www.lonelyplanet.com/argentina/buenos-aires

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