Curiosidades brasileiras (I)

No me apetece hablar de fútbol. Llevamos 4 días de Copa y ya estoy cansada. Y habría mucho que decir: la FIFA, los estadios, los Black Blocs, las huelgas, el despilfarro, etc. Pero es domingo y me apetece hablar de las cosas buenas (y curiosas) de la gente de este país. Dejaré las lecciones morales para otro día, que ahora mismo tengo demasiada competencia.

Hace tiempo, nuestra profesora de portugués nos pasó un texto del blog de un tal Oliver, un francés que llevaba tiempo viviendo en Brasil y que había recopilado algunas de las “curiosidades brasileiras” que más nos llaman la atención a los extranjeros cuando llegamos aquí. Ahí va una pequeña selección:

  1. En Brasil todo se organiza en filas (=cola). Hay que hacer cola para todo: para pagar, para pedir, para entrar, para salir y hasta fila para pasar a la próxima fila. Con dos personas esperando, ya se forma una fila.
  2. El año en Brasil empieza después de Carnaval.
  3. No se puede tocar la comida con las manos. Hasta en McDonals las hamburguesas se comen cogiéndolas con una servilleta. En casi todas las mesas de restaurante tendrás servilletas o palillos. Lo curioso es que esas servilletas son casi de plástico, ni son suaves ni limpian. Por lo tanto el objetivo ya no es no ensuciarte las manos o la boca, el objetivo se vuelve poder comer sin dejar un trozo de papel en las manos, la boca o la propia comida.
  4. Las parejas se sientan una al lado del otro, como si fueran en un coche. No enfrente, no en ángulo, uno al lado de otro, y lo más pegados posible.
  5. En Brasil a todo el mundo le gusta el fútbol, y todo el mundo es seguidor de un equipo, nacional o extranjero. Lo primero que te pregunta un taxista cuando dices que eres española es por el Madrid, el Barcelona o el Atlético o el Deportivo, me he encontrado de todo ya.
  6. La vida va despacio, sobre todo en São Paulo. Es normal estar atrapado en el tráfico todo el día, o en el metro, o en el bus. Pero no puedes dormirte, porque dure lo que dure el semáforo tienes que estar atento para salir en la misma milésima de segundo que aparezca la luz verde. No importa que no tengas a nadie detrás o la poca prisa que tengas, tienes que salir lo más rápido posible. Lo que va verdaderamente despacio son las colas del supermercado (y esto enlaza con el punto 1). No he visto una cosa igual nunca. Parece perfectamente lógico estar esperando 10 minutos aunque sólo tengas una persona delante porque las cajeras pasan cada artículo con la más extrema lentitud, o teclean el código de barras, o tienen que llamar a otra persona si no encuentran el precio del artículo. Imagina cuando delante tienes a 4 personas, la espera se vuelve eterna… Eso si, cuando llega la hora de pagar, como no retires inmediatamente la tarjeta del datafono, te lo repiten con cara de pocos amigos para que te des prisa “Pode retirar o cartão!”. La misma cajera que ha tardado 8 minutos en pasarte un paquete de arroz y cuatro yogures, sí, esa misma.
  7. En Brasil, los chinos son japoneses. La comunidad japonesa es muy extensa y toda cara asiática que veas, seguramente tendrá ascendencia nipona. Las tiendas de chinos, también son de japoneses.
  8. Todo el mundo es muy sociable, llegas a cualquier lugar y enseguida te pones a hablar con quien sea. Es habitual charlar un rato y que el brasileiro te diga “hablamos!” o “tenemos que quedar un día!” pero en realidad cuando se van no saben bien ni tu nombre ni tienen tu número de teléfono.
  9. En Brasil, la comida salada, está muy salada. Las cosas dulces, son muy dulces. Incluso la comida es, por lo general, demasiada comida. El concepto de ración es diferente aquí.
  10. En Brasil se produce uno de los mejores cafés del mundo y es uno de los mayores exportadores. A pesar de eso, se bebe un café malísimo, aguado y normalmente con mucho azúcar. Y se toma sobre todo por las mañanas a la hora del desayuno. No puedes ir a tomar un café por la tarde con un amigo, porque en muchos bares no tienen ni cafetera…
  11. Existen tres tipos diferentes de enchufes, incluso en la misma habitación. Y una falta alarmante de adaptadores. Raro.
  12. La costumbre de pedir, primer plato, segundo plato y postre separadamente aquí no existe. Normalmente se crea un mismo plato que lleva de todo: verdura, carne de uno o dos tipos, arroz, pasta, queso y hasta fruta. Siempre acabas comiendo una mezcla de todo. Siempre se parte de la base de que una comida brasileira lleva arroz, feijão y… el resto.
  13. En Brasil, la gente clasifica sus relaciones: peguete, ficante, namorada/o, noiva/o, esposa/o, ex- mulher/ex- marido. Vas pasando por todas las etapas desde que das el primer beso en una discoteca hasta que tu abogado te pasa la factura del siglo por el divorcio.
  14. Se han inventado un lugar llamado “cartório”. Un lugar donde vas a gastarte el dinero, autentificar miles de copias de documentos que luego nadie mira y hasta verificar que tu firma es tu firma. No es tan caro como un notario, pero tiene más colas.
  15. Y mi favorita: En Brasil, cuando una persona se encuentra con otra normalmente se dicen “Beleza?” a lo que la respuesta puede ser eso mismo o “joia!”. Si lo intentas traducir a otra lengua parece que estás asistiendo a un duelo filosófico de conceptos abstractos: ¿Belleza?  – ¡Una joya!

Me encanta este país.

Os dejo el enlace original del blog con la lista completa: O (outro) diario do Oliver

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